martes, 16 de marzo de 2010

Saciando las Mejillas Dulzonas de Jesús…


Me cuesta estar en paz… no me cuesta por el precio, me cuesta por esos cabos de lana que se van deshilachando al paso, o al rose de los días. Una noche entera caminando de un lado a otro, reconociendo el olor, el sabor del frío. Aquí es distinto, la luz es diferente... me siento un poco lejos de todo, incluso de ellas.


Recuerdo a esa niña rollada en mis pies, tendríamos unos ocho o nueve, y mi rodilla izquierda sangraba, ella no me dejaba mover, me decía que no fuera a pelear, que era un raspón y que ella estaba bien.

Recuerdo una lluvia de latas de gaseosa en medio de un día de febrero, un río ingente de niños, la gran mayoría lloraba, yo estaba entre ellos.

Una tarde seis años después, aprendí como se armaba una siete sesenta y cinco, la recuerdo bien, era una Eibar, creo que india… estaba oxidada.

Cuando tenía cinco, convulsionaba y mi madre pensaba que me iba a morir, estuve hasta los siete de hospital en hospital. Me formularon Valcote. Ahora soy bipolar y serpenteante de alegria. 


Hoy recuerdo una noche, y todas las noches que no quiero tener en mi cabeza.

lunes, 8 de marzo de 2010

PRINCIPIO Y PAPITA FRITA

 

Empezar el día con la idea, con la sensación de que los días no tienen un comienzo definido, o un final, y llegar a la inteligentísima conclusión de que eso del principio y el fin es un paliativo flotante, inventado para complacer a su amante el principio y así como la cinta esa en la que Escher dibujó un par de hormigas…

entonces, me da dolor de cabeza, pero no a causa de mis profundas y magnificas apreciaciones, o sobre lo que yo creo que es importante, me duele la cabeza porque tengo hambre, y quiero comerme una hamburguesa con papas y demás acompañantes, gaseosa y aros de cebolla, esas cosas que permiten olvidar la posibilidad de un principio y un fin… Muerdo un poco una papita, y ese es el comienzo de su fin, y por fin termina… pero, en qué termina, todos sabemos en que termina…. No, la papita frita no termina, llegará al aparato digestivo de alguna bacteria y ella lo desechará y volverá a mi, eso es seguro, no hay que dudarlo… bueno la papita no existe, no ha existido, es un ejercicio para distraer el hambre, un ejercicio que me remite al informe que debo entregar… una papita… quiero una papita.

La veo, las veo llegar, una a una, llegan con su carita de no se dónde queda el suelo, ni siquiera sé qué es el suelo, no se cómo llegué aquí, pero por favor ayúdeme, no me haga hablar duro, me da miedo, no ve que soy nueva… mi sonrisa socarrona, me invita a preguntarle en voz baja: me repites, no te escuche… se acerca, y vuelve a decirme en voz baja, que si por favor le activo el código, le repito que no le escucho muy bien, que me hable un poco más fuerte… ella está muy cerca, siento su aliento, se sonroja, se siente mal, a mi me gusta su olor, tendrá unos dieciséis o diecisiete… la hago esperar un rato, me mira, intenta levantarse en dos ocasiones, demoro el tramite, decido que es suficiente, se acerca, pido todos sus datos para verificar, ella está un poco más tranquila… mierda quiero una papita, ni si quiera ese olor acaba con la idea de comerme una papita frita… hoy es mi día internacional del pensamiento sobre la papita frita… se va, su espalda es delgada, ella es delgada… no se a donde va mi papita frita, quizás un mordisco en su pierna me de gusto a papita.

martes, 23 de febrero de 2010

EL ACENTO

 
El Gobierno reconoció haber errado en la redacción del decreto de emergencia social. Y sólo bastó esa declaración para que M. – a quien tanto quiero – respondiera a mis críticas diciéndome: ¡¿Ves?! ¡Lo que importa no es equivocarse sino corregir y aceptar el error! ¡Eso demuestra el talante de nuestro Presidente! Y por una vez creo que M. tiene razón: este conflicto deja ver de forma muy clara el material del cual está hecho don Álvaro Uribe y el lugar exacto en el que suele poner sus acentos.

El acento es el énfasis. El acento es el punto de atención. El acento es la prioridad. Y quiero que miremos dónde ha estado ese acento en estos dos períodos presidenciales.

La seguridad

Durante casi ocho años el gobierno de Álvaro Uribe ha enfatizado en la seguridad. Hacia ese punto ha dirigido su brújula. Y no quiero discutir si ha tenido éxito o –como pienso- ha hecho de su intención una cortina de humo. Quiero dejar claro algo incontestable: el acento ha estado puesto en la guerra y no en la equidad: aún concediendo el hipotético triunfo de la seguridad, nuestro país es hoy más inequitativo que hace 10 años.

La economía.

Las impresionantes ganancias arrojadas en este período por los Bancos y las grandes empresas son muestra del propicio ambiente para la inversión que se ha generado en el país. ¿Y es eso malo? ¡Claro que no! Lo malo está en que no existe un marco que garantice que esas ganancias descomunales se reviertan en inversión o al menos en recaudación.
Mientras la economía marcha bien para las grandes empresas, el desempleo sigue rampante aunque el DANE insista en contar a los vendedores de dulces como empleados.
El acento, en la economía, ha estado puesto en las empresas, no en los ciudadanos.

La cultura y la educación

¿Ha puesto el gobierno acento alguno en la educación o la cultura?
No sólo no lo ha hecho sino que ha desplazado hacia la guerra una inmensa parte del presupuesto que le dedicaba, (guerra esta que anunció ganaría en seis meses y que ahora, tras ocho años, proyecta para cuatro más). El sólo municipio de Medellín destina para cultura una cifra mayor que la del Ministerio Nacional. ¿Algún ejemplo más claro sobre la gramática estatal?

La salud

Y acá vuelvo al tema con el que abrí.
Por mucho que se corrija o aún si se entierra el proyecto de Emergencia Social, es imposible desconocer su valor desenmascarador. Su utilidad como ejemplo preciso del lugar donde el Gobierno pone su acento. La ley en discusión es todo un esfuerzo destinado a salvar el “sistema” en detrimento de la salud de los pacientes.
Las fichas del estado se mueven a favor del empresario de la salud y no del enfermo, maquíllesele como se le maquille.

Y cuando se revisa cada acto gubernamental, cada política presidencial, cada directriz uribista, se descubre que el acento está puesto en la empresa y no en el empleado, en el poderoso y no en el débil, en el patrón y no en el estudiante, en el soldado y no en el campesino.

Mi querida M: saber cómo acentúa nuestro presidente nos debería ser de utilidad a la hora de decidir si queremos que él o sus escribanos sigan redactando nuestra historia. Revisemos los acentos y no olvidemos que Uribe es una palabra grave. Muy grave.

martes, 16 de febrero de 2010

Se nos fue…

 

El gordo Pardo murió de depresión estomacal aguda. El asiento del tripero, entró en huelga, luego de una larga y miserable dieta. El fin del tratamiento buscaba hacer crujir los huesos de la señorita Lina. Langaruta refinada que no soportaba a nadie que pasara de los sesenta kilos, pues la forma de sus senos y su credo en la maravillosa figura del hombre moldeado, le impedía acceder al despropósito de comer carne rellena de grasa. Soportaba, eso si, los ciento veinte kilos de fibra musculosa y bien torneada de Alonso, el Quijano mas idiota del barrio.

Puaccs, estereotipo del gordo que muere, y el bien formado, musculoso que triunfa en la caverna jugosa de una flacucha acartonada y prejuiciosa.

Pero así fue, que se le hace si así ocurren las cosas.
El gordo pardo, en sus mejores días, decía, que no iba a darle de comer carne dura a los gusanos, eso si que no. Él un amante de las criaturas vivas, se sacrificaba en nombre del bienestar del gusano.

Para resumir, apareció la entelerida, si, la niña Lina, con esos pantalones que dejaban ver que con una mujer se puede hacer caldo de aguja. Y claro, el gordo Pardo cayó redondo (más) frente a los huesos de la flaca.

Nada le valió: ni el agua, ni la Atkins, ni la falta de empleo o la cantaleta materna, nada El gordo no dejó de ser gordo y la flaca Lina, siempre sintió horcajadas al verlo.

Hoy estamos aquí en el funeral del gordo Pardo, representación absoluta de aquellos que renuncian hoy, en este mismo instante a un bocado grasoso o un pan blanco por bajar uno o dos kilitos. Que funeral tan lindo, hemos comido a gusto y estamos seguros, que si bien el gordo no logró el amor de la inmunda, pudo en vida conocer placeres orgásmicos desatados en el paladar y la lengua.

Mientras disfrutamos los placeres de la baja cocina popular y no francesa, a Lina le acaban la figura delgada en un acto de circo poco placentero, donde dos guapetones desgarran su concepto de belleza. En la mañana levantaran sus huesos y nosotros seguiremos levantando la copa con el padre del gordo Pardo.

¡Salud ¡ gordito.
Mala salida buscadora de huesos.

viernes, 5 de febrero de 2010

Piel…

 

Cómo vienen las oleadas de recuerdos de cada uno de los reencuentros que mi imaginación inventa, o cada una de las frases dichas de forma adecuada y relajada en medio de la sensación alucinante de estar. Y eso de estar que se me ha vuelto una obsesión, así como cada una de las palabras que han ido significando, derrotando, demoliendo. No, no se cómo vienen esas oleadas, puedo, en cambio presentir la razón o las posibles razones inventadas o no, de las caídas. Puedo lamentar lo que he escogido tratando de rehacer múltiples vidas. Puedo, claro que puedo hacer lo que me de la gana. Salir a lamentarme, eso se ve mal, desdibuja el argumento de la destrucción.

Es fácil dejar de ser maravilloso para los nuestros. Y los nuestros ya no lo son más, y no son más que otros más.

Una denuncia por maltrato es lo que debo instaurar en contra mía, deberían encerrarme por violencia intrafamiliar, de nuevo, o mutilar una de mis manos, o cansar alguna carcajada… o dejar de verte tanto a los ojos, vida mía, mi vida.
Ahora ya no puedo verme más triste. La tristeza debe salir a pasear y evitar la sonrisa de los que sé nuestros, míos no, nuestros, los que no son más que eso… nuestros…

El arpegio abre la racha de maldiciones, la cadencia me recuerda, me deja ver y oler las aceras nuevas, de nuevas personas, del nuevo mundo que desconozco y prefiero así. Puedo dejarte la piel, el reverso de mi calle, la primera caída, sin embargo no la se encontrar, no recuerdo el lugar exacto en la que deje de ver.

… por la manchega llanura se vuelve a ver la figura de Don Quijote pasar, va cargado de amargura, va vencido el caballero, de retorno a su lugar…

Vienen las gotas de agua que tanto he querido para todos nosotros, ya saben, el agua es tan buena, tan mujer ella… ¡ja!

viernes, 29 de enero de 2010

Cajòn de Pulgas

 

Escuchó la voz de la imprudencia, eso fue lo que hizo el perro en estos días… No hizo mucho daño, pero si el suficiente para sentirse un poco más callejero, menos amigable.
Recibió bendiciones calumniosas, inmerecidas, las recibió, las degustó, jugó un poco, luego las enterró para no encontrarlas… el olfato falla, los ojos se nublan de caspa y grasa, son tantos años gustando de la suciedad. Ahora el perro camina un poco sobre la incertidumbre de lo cierto… va a extrañar ser un nómada, por fin tiene un solo cajón para sus pulgas, las heridas se van a cerrar, a curar… Ladrido caprichoso, camino de ruido, sonido amigable que el perro desconoce y que lo asusta mucho…
Escucha en la distancia, claro que escucha, recibe un golpe de nostalgia, incluso de eso que no está en su lugar…
Recuento sin historia, sin molestia.
No hay vigilancia, hay un par de rostros anhelados y se irán también…

Majo vieras como está el perro en estos días, tan prolijo en sonrisas para todos… ser lo que se debe y buscar la quietud resulta extraño… abrazos mi Majo adorada.

viernes, 18 de diciembre de 2009

Simetrías





Leyéndote me puse a pensar en las condiciones de posibilidad de la simetría del tacto (y del beso). Ahora que lo pones es esos términos, tengo una nueva manera de presentar algunos de mis asuntos. En este caso, el problema ocasional puede ser explicado en términos de una incomunicación en la experiencia. Ni el tocado dice nada con sus dedos al rozarme, ni yo retribuyo nada a ella. A veces los besos no me hablan a través de la intencionalidad, ni yo hablo a través de ellos. ¿Qué debe andar mal para que se corte así lo simétrico?, ¿para que resulte, en ocasiones, escasamente unilateral? Seguro la división del pensamiento y el abandono del cuerpo juegan un papel. Cerrada, hermética en un mundo de ideas problemáticas (que no es más que una introspección enfermiza) se quiebra lo bilateral. Lo que debería ser presencia no lo es, a pesar de que el cuerpo esté efectivamente allí. Más allá del tacto y el beso, pienso en el sexo, en lo que puede bloquear el placer por medio de un cierre de la comunicación. Finalmente, la situación es similar, lo que debe ser simétrico no siempre lo es. Pero, además de la abstracción anti vital (más bien tanática), también puede entrar a jugar la calidad de lo que el otro “dice”. Por ejemplo, si se trata sólo de amantazgo, que es a lo que, lamentablemente o no, se han reducido mis relaciones amorosas últimamente, puede que el quiebre de la simetría se halle en el hecho de que, en este tipo de acercamientos, hay una cosificación y despersonalización. Tal relación, poco profunda, puede ocasionar mi partida (no corpórea). Aunque, claro, eso no debe ser necesariamente así. Todavía busco una relación que rompa con estos esquemas y me involucre en otro tipo de dimensiones, una relación sui generis que aumente mi potencia, así esté basada únicamente en el intercambio corporal.   

Pero es que, como tú también dijiste, somos muchos cuerpos (en tiempos diferentes). Quizás se trata de qué idioma habla cada cuerpo, en qué código se inscribe. De ahí viene la proliferación de seres que al final son uno mismo. Soy un cuerpo oculto cuando me establezco como un par académico con otro, cuando me empeño en una competencia intelectual de egos baratos. Soy un cuerpo abierto cuando me miran aquellos sobre los que tengo (o siento que tengo) poder sexual o de otro tipo; un cuerpo suplicante cuando quien más me gusta tiene todo el poder sobre mí; un cuerpo reducido cuando me siento horas y horas a leer o escribir; un cuerpo adolorido cuando me pongo a llorar…


martes, 15 de diciembre de 2009

Confesiones





Cada coyuntura, cada pliegue de mí te necesita. Eres mi cáncer. Una glándula más que secreta sustancias innecesarias, que me hace mal. Me deformas desde dentro. Invades mis órganos y, debo admitir, por más botellas de vino que me tome, nada cambia.

Tus huellas en mi cuerpo buscan su origen. Los labios secos pretenden lubricarse sólo con tu beso. Mi mano no me engaña, por más que emule tu recorrido sobre la piel.

Ya no apareces en mis sueños porque estás aquí, en los pensamientos aleatorios, en los más abstractos, en la esfera banal. Las notas que escucho, no me crees, pero se aíslan por tonos y me traen tu voz.

¿Dónde están los límites de la razón?

Tú me separas de mí. Me robas a lo otro, que es ausencia. Nunca estarás ni estuviste y contigo me voy yo, contigo yo me voy de mí.




miércoles, 9 de diciembre de 2009

Entre pitos y maracas entre música y sonrisa





Gritare desaforadamente hasta que los ventanales de aquel almacén atestado de hormiguitas listas para probar la vanidad que se oculta en cada espejo se fisure por el cansancio en la planta de los pies hasta pasar por un fuerte asomo de bostezos disfrazados por una dulzona Pony Malta y una envejecida empanada de carne. Segundos antes un encandelillado rayo solar aflora las pestañas de las berrinchudas que pasan sin intuir que la única locura a la que se ven vulnerables son a las desgraciadas promociones entre canastos y maniquís que enajenan sus ojos cristalinos.

El malestar varonil que a todos nos subyuga son las levantadas a la madrugada entre chillidos de advertencia de nuestras esposas o madres por encontrar en las bodegas del madrugón la pinta de estrene de fin de año repartida entre kit de ropa interior para dama y caballero, pasando por un económico conjunto entre pantalón, camisa y zapatos. Pero no nos desviemos, la sangre suele pasar de ambas maneras por un lado existe un dulzón sábado en que a muchos de nosotros la opción menos insípida y bastante agradable es presenciar un partido de la liga europea en un cómodo sofá o deleitar nuestros ojos por una excelente lectura de ciencia ficción expulsando cada palabra justiciera por secuenciales eructos o la inminente  paz que perdura durante los 45 minutos y la segunda se convierte en una carrera sin precedentes por entender cómo logran convencernos de que zafemos la pereza y que la llevemos por aquel sifón de la ducha para transformarla en horas y horas de suplicio en sus caprichos melindrosos de Diciembre.

Sólo existirá un reclamo de torpeza o un insulto tras otro para dejar hacer lo que les plazca a las señoras de la casa y es que al principio imagine que era toda una terapia para mitigar el estrés pero en realidad puede convertirse en una virtud aprender a combinar una prenda con la otra pasando hasta por el corte de cabello y el perfume que cautivara a las tías solteronas en la noche del 24. Diciembre aparte de estirar la prima y echarle lápiz a la lista descomunal de regalos exprime uno de los sentimientos más notorios hacia el núcleo familiar en algunos se nos llenan las cuencas de lágrimas hasta que terminan en reflexiones que pasan y las que están por venir y ¡cómo no!, si después de la desocupada de la tarjeta de crédito, el ahorro clic clave para emergencias será una de las reflexiones que tendrá más mística en encontrar la manera para saciar los gustos colegiales de Febrero y el desgraciado ajuste salarial para un año que arranca entre pitos y maracas.       

Advertencia del Zancudo:

·       Pásenla del carajo hasta que su lengua se adormezca de tanto trago etílico
·      Abracen a sus seres queridos hasta que se les desquebrajen las vertebras y díganle al oído que los aman profundamente.
·    Cuando brinden miren fijamente a los ojos del otro ya que si no lo hace tendrá malos meses de mal sexo el año 2010.
·     Y ya para culminar y cerrar las entradas por este 2009 estacione sus emociones de conquista entre los meses de febrero y abril es posible que los que pasemos de cierta edad saciemos mucho más los huesos carnudos de las catalogadas entre los 20 y los 30. Abrazos.  

Una navidad y un prospero 2010 lleno de mucha alegría y un sorbo por la salud de ustedes queridos lectores…    

viernes, 4 de diciembre de 2009

El Zancudo Aplastado…



Piquetes dejados en sus nalgas, revuelos por las orejas, las mejillas y sus labios, un tajo de comida para seguir escarbando la piel mullida y suave de las mujeres lujuriosas que se mixturan entre pómulos de melocotón con tristes vestidos a prueba de agujeros sensuales listos en ocultar las pecas de sus pechos mucho más sugestivos que pretenciosos. Ya había picado a una mujer de carácter bastante amargada era la oportunidad de convertirla en alguien alegre o triturar ese mal humor que llevaba desde que su marido había dejado los deseos por ella enquistados en las coperas.

Recuerdo que ya había llenado lo suficiente mi panza como para explotar y aparte de lo que algunos conocen sabemos que las zancudas hembras adultas suelen alimentarse de sangre a diferencia de los machos que se nutren del néctar y tienen sus antenas peludas. Seré franco con ustedes, estando a tres días a que la pulpa se resquebrajara un desequilibrio hormonal me invadió gran parte de mis antenas peludas transformándolas en chuecas antenas con segmentos finos y peludos. Las habladurías no se hicieron esperan, desde los Gonzales hasta la tupida familia de los Ramírez zafaban cada salivazo en el bar el zancudo aplastado ubicado en el viejo estanque.

No fueron suficientes las tardes de domino con inminentes sorbos de néctar etílico para dormir la lengua de cada uno de los zancudos de las familias. Tal vez ellos tienen razón en argumentar que mi padre zancudo no tuvo mano dura y no era para menos, en vez de descubrir lo habilidosos que deben ser los zancudos machos para picar día tras día el néctar de los ojos cristalinos de las zancudas adolecentes mis actitudes se concentraban en picar a los zancudos machos defendiendo mi condición sexual. Salto de la cama y me asomo por la rendija de la ventana, una zancuda rubia se está besando allí con un joven llenando esos besos de latigazos de seducción pasándolos por una corriente de aire que los arrastra definitivamente hasta la cama de sus padres.

Aquella bella zancuda rubia no representaba ninguna importancia para mí, pero después de observar como la sal de su garganta se soltaba como si un llanto de rabia se precipitara violentamente por las antenas del corazón, descubrí que la completa saciedad decae cuando el deseo se desvanece en la habitación. Antes de que la bella rubia llegue a lo mejor a la cama de sus padres entre la razón y el placer tal vez yo ya me vuelva a transformar en zancudo macho adulto para quitarle la ropa y su blanco cuerpo llene de luz el estanque oscuro de los antiguos chinches que serpentean el corazón…

lunes, 30 de noviembre de 2009

Lunes es por…



Bajan unas gotas de angustia hoy…hoy las cosas deben cambiar, los recuerdos se abren paso sobre la certeza de ese cúmulo de frases azules. Descargar todo en una maleta, cuando digo todo, es la melancolía, el comentario siniestro. Lunes blanco, lunes que no es un lunes de bestiales rabietas. Me dijiste una noche que el champagne es más barato y mejor que el vino. Las burbujitas hacen daño, no producen las cosquillas de las que hablan siempre, es dulce, rica, maravillosa.

Vamos a entendernos mintiendo, mentir, ¿Qué es la mentira? Pregunta insulsa, boba si se quiere, repetida, obvia, cansada hasta el fin de los tiempos. Mentir resulta una forma criminal de habitar poéticamente…Lezama no encaja en esa presunción de habitar…


Ah, que tú escapes en el instante
en el que hayas alcanzado tu definición mejor.
Ah, mi amiga, que tú no quieras creer
las preguntas de esa estrella recién cortada,
que va mojando sus puntas en otra estrella enemiga.

Sin embargo miente…necesitamos mentir.


Vir, espero cenes rico, abrazado a los tuyos y estés dormida, sorbiendo burbujas bajo el puente de la satisfacción.

Ayer en la tarde dije tantas y tan buenas mentiras, todos sonreían, yo me escurría en silencio, pasaban papeles de una mano a la otra, yo tomaba café, estaba simple, soso, como las mentiras dichas. Estamos listos para mentir profesionalmente, él y yo. Reviso el catalogo, me gusta ver la imagen de una mujer con un viejo revolver entre la boca, ella se encuentra arrodillada, está desnuda, no tiene la intención de disparar, evita que el cañón vea su piel erecta, siente pudor; el siguiente cuadro, son las Meninas, una referencia común…qué tendrán de dañinos los lugares comunes, son todos nuestros, la visión de enterarse acaso que la verdad no habita en ningún lugar y está en esas esquinas de hombres borrachos, en burdeles baratos, con mujeres igual de baratas en imágenes más baratas aún, como corremos ante ellas, ante la vulgaridad de vernos reflejados en la vulgaridad de querer no serlo. Hola Vir, Lezama te saluda hoy…

Ya en tus oídos y en sus golpes duros
golpea de nuevo una larga playa
que va a sus recuerdos y a la feliz
cita de Apolo y la memoria mustia.
Una memoria que enconaba el fuego
y respetaba el festón de las hojas al nombrarlas
el discurso del fuego acariciado.

Se cae hoy en la trampa del hermoso inicio de semana, en el que pasan cosas que son todas al inicio de la semana, una caricia imaginada, un golpe certero en la cara de alguien imaginario, pues merece el gasto de la sinopsis imaginativa…

viernes, 27 de noviembre de 2009

´´Lazos´´ rotos



Las cosas no existen.
Lo que existe es la idea
melancólica y suave
que hacemos de las cosas


Me muevo con dolor. Ya me había pasado un par de veces. Es un dolor de pecho que arrastra la melancolía. Por ahí se asoma el sinsentido, que es capaz de detener cualquier actividad. Camino con dolor, me siento con dolor, escribo con dolor. Es sorprendente que el estado emocional se refleja allí, allí precisamente.
De cómo se acabaron las ganas de contar lo que me pasa. Se rompió el vínculo que implica el reconocimiento del otro (en este caso de mí) como persona. He sido cosificado una vez más. Con tanto que quería decir y preguntar.  
Hoy era un día de caminar, lo presentía. Majo cambio, me llené de decepciones. Cada una se enquista alrededor del epicentro doloroso, pellizca, empuja, destruye.
¿Cuántas carcajadas vacías se pueden vomitar al aire?  
Una máscara bastante simple es suficiente para no ser detectado…
Con tanto cansancio, estas cervezas me vendrán bastante bien. Aunque lo mejor sería una caricia lenta, un torso desnudo y caliente en donde apoyar mi cabeza, unas piernas delgadas en las que entrelazarme, unos dedos suaves para jugar. En fin, una excusa para dejar los deberes y quedarme entre las sábanas hasta que llegue el alba.
A cambio, acabaré estos sorbos, apagaré la luz, y escucharé Vaivén con la ventana abierta. Y mañana, de nuevo empezar.

jueves, 26 de noviembre de 2009

Regreso



Es como querer volver sin saber muy bien a dónde; algo en la periferia del ojo, que desaparece cuando uno trata de enfocarlo. Angelo viene de regreso.

Debe ser que estoy pensando mucho en el regreso, de tanto leer una y otra vez el mismo cuento de González para diseccionarlo. El caso es que sí, retorno a lo que podría llamar una especie de normalidad: J y G en pareja y yo, únicas amistades; bares, cocteles, chicas, besos, baile, resaca. Soledad, otra vez, nada de grupos, lupas, borrachos, géneros, diversidad sexual, nada de nada. Televisión, pasta de almuerzo todos los días, siestas largas. Y ahora corregir más textos.   
Volver a atrás. Espantoso, pero tranquilizador. ¿Retornos saludables? Pizza, películas, cama y música.
Finalmente siempre es lo fugaz, lo inestable, lo temporal. Ráfagas de intensidad que se apagan para mí, dejando una suerte de ironía, una risilla frente al recuerdo. Es muy poco lo que dura, y por eso, muy poco a lo que se vuelve. No se tejen lazos reales, ni se construyen verdaderas relaciones. Nunca buscar a nadie. Desvanecerse en el pasado como un acontecimiento muy puntual, un performance, pero sin contenido, sin vinculación. Un performance fallido.  
Duran los libros, los dolores, la incomodidad, pero no lo humano.

miércoles, 25 de noviembre de 2009

Paranoia Ambulante no llena el Plato



No siento las piernas o los brazos, cuesta ser, y con la tarde linda que está haciendo. Me pregunto, ese último mensaje enviado, habrá causado problemas, espero que no…hay que trabajar, son seis cuentos esperando el turno para ser destrozados o simplemente, darles el Ctrl.E y supr…no  hay mucho con lo cual lidiar.
V hay que escribir… espero estés bien…
Que cáncer que soy, ni para suicida doy…aja, poeta entonces he de ser…no ya lo he sido y ese arrume de cuadernos y apuntes son una maldición en las mudanzas, que los tiro o no los tiro, que se quedan conmigo, eso es lo que vengo siendo, coño pero como pesan las cajitas con los dichosos apuntes y poemarios, creo que pesa más la pretensión que el contenido. Como siempre, esos son los temas recurrentes, los del tiempo, los de ser, los de no poder estar como se debe, el tiempo, la forma, el espacio entre lo que anhelamos y lo que somos, y de nuevo el fetiche, eso de ser…no podemos, finalmente eso no se puede, eso es lo que somos, maquinas de negación. Donde queda el absurdo allí quedan los motivos de los demás, de nosotros, que venimos siendo los otros para ellos para los que estamos en todos los agujeros… no, de nuevo da hambre, eso es mal síntoma, quiere decir de alguna mala manera que estoy aquí conmigo…como me aburro conmigo mismo, eso de repetirse tanto, cosas de ser siempre lo que no se puede, el fingimiento, la apariencia, caminar sin rumbo hacia el lugar común de caminar sin rumbo, dando tumbos sobre las frases que los demás han vivido, la jarra de agua que todos conocen y de la cual quieren hacer la gran historia, la vida que no es una gran historia, las historias que no pasan de ser chispazos, V tu eres ese bang, deslumbra… creerle a los chismosos acreditados, saber que ellos no saben de razones, sin embargo hacen razones de todos ellos, los que se prestan, me voy a morir de hambre hoy, toca ir donde la Doc a corregirle esa marranada de novela: Imagínese ustedes una novelita llamada…les cuento en persona, voy y me tiro la benefactora…
Y ahora, veo tu espalda en todas las espaldas de los que caminan frente o detrás de mí. Veo, no, ya no veo nada…que tembladera rara, un rebote de mierda, ya me cansé del sol…

martes, 24 de noviembre de 2009

Precisión Celestial.



Al aire caliente se funde con el aire frío. A miles de kilómetros de aquí. Se une. Se junta. Forma una estructura que no define una forma clara y específica. Está la típica imagen del algodón, pero una tarde en el césped la hace convertirse en un animal, un monstruo, recordar ese rostro, verla como resultado químico. Qué más da.  
El punto es que la combinación se satura, se llena y explota. Una gota de agua sigue las leyes descubiertas por newton. Baja. Siente los nueve-punto-ocho que la empujan. Cada vez más rápido. Más pronto. Más cerca. La presión, la velocidad, el rozamiento, la lejanía: resultado congelación. La fundición se ha convertido en un sólido tangible. El nueve-punto-ocho aumenta la velocidad. Y se acerca. Más. Más. Más. Encuentra un lugar caliente. El lado cálido se alegra. El lado frío tiembla pensando en el líquido.

Mi mano. Una taza de café. Una granizada. El momento preciso. El lugar justo.Mi mano mojada. La taza girada. El café en el suelo. En mi zapato una gota que fue sólida. Vuelve a ser agua. Se escurre hacia las suelas.


lunes, 23 de noviembre de 2009

Hamburguesas


Con este es el segundo cuento que pase a comité editorial del taller de Renata el cual saldrá próximamente en la publicación del libro. Espero que sea de bastante agrado para usted apreciado lector.

Una hamburguesa doble con queso, por favor.
¡María, doble con queso! -gritó el pecoso cajero asomado por entre la ventana de la cocina.
María ya estaba harta de hacer hamburguesas. Los trozos de carne chirreaban en la plancha como gritándole que huyera de allí. Se empinó para intentar ver el cálido sol a través de la ventana, pero lo único que veía era la espalda del pecoso cajero. Se sentía prisionera, obligada a hacer comida rápida para pagar su crimen. El crimen de tener que defenderse sola. El crimen de estar sola.
El olor de la carne a medio quemarse la despertó de sus pensamientos. Su sentencia debía seguir siempre un orden: sobre el primer pan, dos hojas de lechuga, luego una rebanada de carne (con queso derretido encima para este caso) y dos rodajas de tomate; después van las salsas.
Se empinó de nuevo para intentar ver el sol.
¿¡Dónde está la hamburguesa que te pedí!? -preguntó la pecosa cabeza que apareció flotando por la ventana.
Era momento de poner las salsas: dos de tomate, dos de mayonesa y una de mostaza. Ella seguía pensando en el sol, y estaba un poco molesta por el tono pedante del pecoso. Así que, en un arrebato de rebeldía e inspiración, dibujó con las salsas un gigante sol en la carne. Cerró la hamburguesa y la entregó al enfadado cajero.
 Mira a ver si la próxima te apresuras más, niña -dijo él; pero ella no lo escuchaba.
Estaba feliz. Aquel amotinamiento secreto, aquella ruptura de la norma era lo que necesitaba para darse un aire de libertad en medio de la condena. El resto del día dibujó soles en todas las hamburguesas, sencillas, dobles, con queso, con pollo, sin lechuga... Quería compartir con todos su alegría. Quería que todos, ese día, se comieran el sol en pequeños bocados de comida rápida.
Al día siguiente el cielo estaba oscuro, todo cubierto de nubes.
-Extraño. Es una ciudad cálida, y este tipo de tormentas no son muy comunes- le dijo una señora a otra mientras esperaban sus dos hamburguesas light. María, en la cocina, miraba con los ojos muy abiertos la carne molida baja en calorías. ¿Podría ser? Se preguntaba y negaba con la cabeza para quitarse la absurda idea de la cabeza.
Pasaron dos días más, y el sol no se veía por ninguna parte.
¡Ok, basta ya!, se dijo María al cuarto día.
Decidiendo que esa sería la única manera de demostrarse que ella no tenía nada que ver con lo que ocurría, durante ese día le dio de comer a todo el mundo nubes en sus hamburguesas. Dibujó nubes con forma de perro, con forma de peluche, o con ninguna forma aparente, pero con cualquier forma posible. Dibujó cúmulos, altostratus y cirrus. Dibujó nubes de medio día, hechas con mucha mayonesa; y nubes de atardecer, sólo con mostaza y tomate.
Al siguiente día (tal y como lo había predicho el grupo meteorológico) en el cielo no había un sola nube.
María estaba radiante. Tanto su trabajo como su vida entera brillaban con un resplandor que sólo lo dan los grandes propósitos.
Dibujaba carros para quienes veía llegar cansados de caminar; aviones, para los niños soñadores; bastones de caramelo, para los ancianos sonrientes. Eso sí, nunca más volvió a intentar jugar con el clima. Tampoco intentó comerse ella una hamburguesa que estuviera dibujada, pues, como persona insegura, pensaba que sólo ayudando a los demás podría ayudarse a sí misma.
Pero, después de un tiempo, incluso aquello del poder comenzó a volverse monótono. La tristeza de la soledad amenazaba con aparecer de nuevo en su rutina. No quería otra vez lo mismo; no quería de vuelta su vieja nostalgia vestida de harapos.
Un día, sintiéndose inspirada por la voz de uno de los clientes, cogió decidida la salsa de tomate. Respiró profundo ante la pechuga a la plancha ya sobre el pan. Reunió todo el valor que había en su ser y, moviéndose con rapidez, dibujó su corazón apretando con fuerza el tarro. Con los ojos cerrados cerró la hamburguesa y la entregó por la ventana.
Se quedó quieta y en silencio. ¿Qué había hecho? ¿Entregar así su corazón, a cualquiera, a un desconocido con voz profunda? Se asomo para ver quién era, pero ya no había nadie allí. No sabía qué hacer. Quería conocer a quien se había llevado la hamburguesa de pollo con porción extra de corazón. Salió a la barra de compras y le preguntó al pecoso que quién había hecho el pedido.
 ¿Qué haces aquí? Bah! Eres muy extraña. Fue ese, el gordo de allá. Un hombre gigantesco que se dirigía con pesados pasos hacia la salida, mientras se rascaba su gordo trasero con aparente placer, era quien había pedido la hamburguesa de pollo. María estaba aterrada.
 Pero el muy idiota no se la llevó. -continuó diciendo el cajero - Dijo que la había pedido sin salsa de tomate. Pero nunca l....
 ¿Qué hiciste con la hamburguesa? - no se sentía aliviada. El pecoso solía tirar las hamburguesas que devolvían, y ante la idea de que una rata o una cucaracha se enamoraran de ella, la imagen del hombre gordo rascándose le parecía idílica.
 ¿Qué demonio...- no terminó de preguntar, pues vio en María una gran preocupación; aunque no la entendía. -Se la di al chico nuevo, el de la freidora; parece que el pobre diablo nunca come. ¡Ahora vuelve a tu trabajo, loca!
No terminó de hablar, cuando ya María había entrado en la cocina. Allí estaba: joven, flaco, muy flaco, con la hamburguesa de pollo a medio comer en una mano, mientras con la otra escribía pequeñas palabras con las papas crudas, justo antes de sumergirlas en la freidora.


viernes, 20 de noviembre de 2009

UN BESO PARA DIOS




A la vieja porque cuando ora y mira al cielo cree.
Y al viejo porque cree cuando la mira a ella.


Las montañas: se levantan majestuosas como queriendo agarrar el cielo con las manos y lo mejor es que lo logran, lo acarician suavemente con la yema de sus cimas y en un segundo fisura con aire inquebrantable la paz de Dios. Así es el lugar, así es la vida. Primero un tango, después un rock; un silencio bien colado en la fila para no quedar de último, para alcanzar a amar aunque sea solo una vez.
¿Quién llego primero? No sé. Pudo haber sido mí abuelo o cualquiera, pues al fin y al cabo ya no importa por estas calles saber quien piso desnudo la yerba antes del cemento. Y sin embargo Pablo sabe que antes sí hubo amantes. Amantes que entregaban el alma en medio de pájaros y magia al lado de los ríos que llevaban peces cantores.
¡Que bien que todo este bien hoy! El vidrio, las ventanas: todo limpio. Encima; los recuerdos, y al frente la cama una mecedora que cuando se mece dice: ¡Ay carajo la vida!

¿Quién paro hoy el tiempo? Quién, si mi corazón late al ritmo de las rosas y el roció. Las cuatro y cuarenta. El reloj y la hora exacta para buscarte en mis memorias, en la ausencia de tus gritos. Como ayer. Como hoy, pero solo hasta que me canse de hablar en silencio y decida extraviarme entre la gente. Hay tres buses que sirven para viajar al jardín secreto de tu alma y ya perdí dos. Y usted señor lector no sabe pero mientras yo espero como arroz con huevo a la vez que escucho una salsa arrebatada. La salsa del ruido infernal de los carros, de los pensamientos. Afuera hay gente. En las librerías. En los bancos. Si me quedo dormido hoy y me despierto en diez años no creo que pueda ubicar en dónde estoy. Ni el lugar, ni los ojos enfrentados a un espejo. Y si es un espejo grande, de cuerpo entero, tal vez pueda ver la forma de mis sentimientos. Oscuro o claro; de alguna forma tenue. Blanco en el amor igual que tus manos desgarrando sueños. Inconcluso. Mejor un tinto bien cargado para dejar de creer en el destino. Incrédulo, ahora, a tu risa, a tu blanca piel.

Un instante en un papel, un olvido indescifrable. Tres gotas de agua en un jabón para lavar mi cuerpo del cansancio que produce la ciudad. Martín si alcanzo a ver los trenes. Al maquinista lo saludaba y de noche soñaba con sueños que olían a vapor y a hollín. Luego la lluvia. Inquietos los caballos sabiéndose inmortales sentían el sudor. La noche y el día, y la noche. Huevos pericos al desayuno. ¡Qué más gracia! Una pasión pasajera que ojala pase despacio y tenga aliento de mujer ardiente. No peligrosa. Suave como el agua al colarse entre los dedos. Despacio, bien despacio mientras me enamoro y busco otra. Ahora una canción y otra historia que contar. Tal vez de amor. Tal vez de más de dos. ¡Ojo y cuidado!, que a mamá leona también se la comió un tigre. Pero si usted me da un clavel esta noche me convierto en mago. En profecía. Y si la luna esta llena, y usted corre con suerte, también en lobo. Ojala con galletas, ojala con el viento a su favor. Sin tirar el pasado a pedazos si absoluto y vació esta el vaso.

La revolución va por dentro. Bendita imperfección que me hace y te hace humano. Igual que las manos delineando sombras. Hambrientas de pan y vino. De sangre y fe. ¡Cielo infinito! ¡Cantante de ilusiones! Albergue donde guardo mis más viejos miedos. Rincón del alma que se niega a perecer. Inmutable al cambio, a las tendencias. Paciencia que el sol no tarda en llegar. De costado o de frente, lo importante es que a tu vientre de luz. Sin rencores. Sin darle cabida al sentimiento que pudre el corazón. Sabor agridulce. Limón con sal sin aguardiente. Camino largo que me lleva al sendero de tu olvido. Ocaso sentado en una butaca. ¡Qué lindo y bello es el vuelo de los pájaros! El mar, y la sonrisa de una bella mujer. Escultor: ¿Cómo lo haces? Saca este dolor de mi pecho en forma de flor para que pueda sembrar magnolias de cariño con gotas de pasión. Olvido, yo siempre olvido. Fresco que ya no paso nada, o mejor, han pasado tantas cosas que todo da igual. Una señora paseando su ilusión en un coche con un poco de resignación. Antes hubo sueños rojos, hoy son verdes. Todo cambia. Sin ser mejor o peor: diferente. Vieja cuadra de juegos infantiles en donde aún el viento susurra picardía e inocencia. Ignorancia: para que más sabiduría. Oxigeno y oxidación. El bum bum de los tambores. Clase de poesía con Gadafi. Marlboro sin filtro viendo caer la ceniza al piso. Ritmo de gaitas. Abajo el telón para descansar de los actores. Función de martes a viernes. Entremés entre almuerzo y comida. Y yo vendo sueños a quien me los quiera comprar. No caros.

Y sabe, Martin jamás salió de esa traba. Pero peor Pablo que dijo que todo era mentira, que la vida era solo un juego de ruleta rusa, que nunca nadie había podido mejorar la naturaleza humana. Que todo era una vil mentira. Todo. Dijo, no nos acercamos a nada, solo vamos a la deriva dando vueltas en un barco, en un balón de mierda que esconde secretos, la olla a presión va por dentro, es como conocer mi miedo, el mismo tuyo, el de ambos, solo que ahora estamos juntos, juntos sintiendo frió, inflexibles a la muerte, descrestados con desdén por la lujuria, amasando caricaturas en la cama, haciendo el amor en las esquinas, donde sólo nos miran con hambre los perros, los ojos y las paredes se negaron a hablar, la locura se quedo en tu vientre, como de niños, ahora somos más animales que nunca, la verdad está cerca, la estamos acariciando, voy por dentro de tu alma y ahora sé que eres una perra y que yo soy un batracio, sé que te gusta verme detrás de la basura, arrastrado como ella, sin aliento pidiendo limosna, suplicando migajas al cielo, sobrepasando el limite cada vez que te desnudo, cada vez que te hago sentir que de racional no tienes nada, como si fueras una perdida, pero es mentira, todo es una mentira, para satisfacer tu ego te lo digo, todo vale nada, y esto otra mentira. ¡Qué tal! ¿Ah?

Claro, aun somos de barro. Pertenecemos al mar y a las lágrimas de quien nos desee amar. Al sol cuando derrite los pensamientos. Al calor del fuego cuando dobla el acero y cuando quiebra el sueño de los idealistas. Y al molde de la sociedad: gelatina. Carcajada. Puedo decir que no voy a estar, mentir, llorar y reír al mismo tiempo. Siempre voy a estar. En tu piel hay un lugar secreto que es mío, que no le pertenece a nadie por que nadie lo ha descubierto. ¿Sólo se ve lo que se puede ver? En el silencio… ¿Solo silencio? No. Silbatina y maracas. Desfile de soledades. Mascaras interminables que seducen, cortejan, y bailan. ¿Y sabe? A pesar de todo el delirio al final quedaron restos regados de antiguos guerreros. El reloj y la arena. Comienzos interminables que se fraguan cuando llega un nuevo adiós. Eternos ya por siempre. Como si fuéramos flan de queso esperando en la tienda, agujereados por las simples vicisitudes del destino. O como si sucediera que al final del camino no hubiera más opción que seguir caminando, cíclicamente. Porque créame que por aquí, uno tirado, al amparo de un libro, también pasa la historia.