Tengo una novia hecha de trapo, con vestido corto y ojos de botón. La inventé para sacarme el hueso de la garganta sin tener que romperme las costillas. Es indecisa, voluble y hermosa. En las noches despierta mientras duermo. A través del sueño su voz crea imágenes de amores de trapo con hombres de trapo que nunca soy yo. Susurra sentada en mi pecho hablándome de lo distantes que estamos y sonríe, y se levanta el vestido y se acerca a mi boca y se aleja de mi boca. Me da un beso cuando la penumbra es más oscura que las otras, sabe que así no la veo. Me reprocha la carne que me compone. Adoraría coserme los ojos. Ya en la mañana la abrazo, le digo que la amo.
Qué sería de las mañanas sin sus agujas guardadas en mí.
Hoy noto que sólo con Lucky se consiguen universos moribundos.
Hoy noto con más fuerza el misterio intrínseco y confuso del no.
Hoy la falta de crueldad se me hace obvia y viva, irremediable a pesar de la esperanza.
Juegos de palabras para niños ilusos. Ilusiones y caramelos para niños moribundos.
"La belleza de las almas es superior a la belleza de los cuerpos"
¿Pueden unos ojos inyectados en sangre ver esto? ¿Se puede cerrar los ojos e imaginarlo? No, la belleza se siente, se siente por dentro, como una sacudida. Adentro, muy cerca de donde se fabrica el imaginario: por eso la confusión. ¿Se puede?, ¿se puede ver la belleza del trasfondo, de la sustancia, en un mundo velado por el plástico?
Romper un corazón. Suena ¡Crack!, pero uno no lo escucha. Crack. Crack. Crack, y uno sigue sin darse cuenta. Entonces sentir algo diferente al pisar (ya lo insinuaba la canción: hay que revisar los zapatos). Mirar la suela ver que un chinche rojo se ha pegado. Jugar como un niño pequeño y arrastrarlo por el suelo, ssshhhhhhhhrrrr; rayar el pavimento, escribir un te quiero, y luego tachar sin remordimientos la creación. Revisar el chinche: aruñado, el rojo ya desgastado. Arrancarlo de la suela para terminar el juego, y entonces sentir en los dedos un leve latir. Tun tun. Tun tun. Observar, ver que tiene la forma de un pequeño cristal. Alguien en la otra cuadra me llama; guardar en el bolsillo el extraño objeto para estudiarlo después. Después olvidarlo. Después encontrarlo, con un agudo pinchazo al meter la mano en el bolsillo. ¡Auch! ¿Qué era esto? No lo sé, pero como duele en los dedos.
Hoy, doble o nada, así es el juego. ¿Alguien quiere apostar?
Hoy he aceptado de nuevo a mi vieja amante. He vuelto a acariciar su piel vacía, ha sentir su mira cautiva en mi sonrisa. La recibí con un "hola", y no fueron necesarias más palabras para amarla.
Se atora en la garganta la misma sensación que a todos se nos ha atorado alguna vez, se atasca el desmedido sabor del asco provocado por cada bocanada de aire que debemos tomar. Las posibilidades servidas, los hombres, la idolatría, idolatro la repulsión.
Lo tomé por el cuello y levanté a ese despojo desde la base de la desgracia ahí revelada, eso, fue de camino a la cocina, frente al espejo, luego, luego quiso ser el reflejo, para eso tampoco da… que maldita impotencia, las manos atadas sin ataduras, amarradas a mí, a lo que no he querido, a eso que se hace lastre de buen sabor, de gusto alcalino, como las rocas sabrosas que picaba ávidamente.
Blasfemia es dominar la santa sangre de la cabeza. Verla correr. El gusto de verla correr, caminar entre ella, el olor metálico, ese aroma especial que produce comezón en las manos, y que grita que no es suficiente la que está ahí. Arrodillarse, gritar un poco, no muy fuerte, alguien puede sospechar, la alegría siempre es sospechosa, nadie gusta de la alegría ajena. La paciencia resulta una palabra buena; buena tu Majo, lejos de tantas cosas, naciste entre ellas, natural del sobretodo del mundo, y nosotros tan ajenos. Somos el supuesto de la bondad de… somos el saber absoluto por… la cadena de puntos suspensivos hacia…sin razón, encadenados a eso que no quisimos que nos encadenara, sin embargo brillamos los eslabones, conocemos el largo, lo disfrutamos, creemos todo, somos predecibles pobremente predecibles…
Mierda, que final de día extraño, como todos últimamente, sin la velocidad que debiéramos tener, sin la certeza de la nada… me pregunto que hará don Mario, el mecánico de las cervezas de ayer, ese señor, puro optimismo del bueno, un hombre sano, cariñoso, desprendido, no parecía de los nuestros…que hijueputa mezquindad, eso es lo que pasa, ese es el factor rebote, la malparida mala saña del mundo y de todos con todos… voy a inventarme un mezquindometro que me avise cuando me ponga en esa actitud…se puede ser aún más mezquino, dirá una de las alarmas…eso, que maravilla, a ver si de una vez por todas aprendo a vivir como se debe…se debe vivir debiendo…y jodiendo a los demás, pura poesía, no recuerdo si era Núñez o Vila quien decía: TIENE ALMA DE POETA, ES EGOISTA…
Soy luz de pureza suministrada por el espíritu santo para discernir y saciar la palabra de Dios. Agradezco a Dios por mi alma inconquistable. Yo soy el amo de mi destino. Yo seré el capitán de mi alma y ustedes los moldes de creación para que se cuelen las libélulas de versos cristalinos en las noches.